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Nuestro aceite

El Consejo Oleicola Internacional define los Aceites de Oliva Vírgenes como aquellos que son obtenidos del fruto del olivo únicamente por procedimientos mecánicos o por otros medios físicos en condiciones, especialmente térmicas, que no produzcan la alteración del aceite, que no haya tenido más tratamiento que el lavado, la decantación, la centrifugación y el filtrado. Dependiendo de su calidad, los aceites vírgenes se dividen en vírgenes extra, virgenes propiamente dichos y lampantes. Para consumo directo y envasado solamente se destinan los de mayor calidad: VIRGEN EXTRA y VIRGEN.

El ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA elaborado en SANTA ANA DE SALAR se caracteriza por tener un perfil frutado, ligeramente picante y con un amargor entre ligero y medio. Es un aceite peculiar por la combinación de las distintas variedades que lo conforman. La principal es la aceituna hojiblanca, mayoritaria en la zona, base de nuestro aceite. Le sigue en importancia cuantitativa la variedad picual (conocida en la zona como marteña), que aporta estabilidad, consistencia y calidad nutricional por su alto contenido en polifenoles. Y completa la exquisita mezcla otras variedades cultivadas en Salar, procedentes de olivos picudos, lucios (illoreños), manzanillos y otras variedades cultivadas desde antiguo y que popularmente se designan como 'castusos'.

El Aceite de Oliva Virgen Extra es pilar fundamental de la dieta mediterránea, ha formado parte de todas las culturas de las orillas de este mar y sigue presente en nuestra vida como una parte de nuestra identidad.